AÑO 2017


Este blog contiene casi todos los materiales de lectura del curso de Introducción a la Teoría Literaria.

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Grupo A -martes y viernes de 10 a 12.30hs -
Prof. Adj. (int.) Dra. Claudia Pérez, Col. Hon. Maite Vanesa Artasánchez

Horario de consulta: miércoles de 17.30 a 18.30hs.



Grupo B - miércoles y viernes de 18.30 a 21hs.
Asist. Pilar de León, Ayud. Stefan Martchenko



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Claudia Pérez - oliviapz@gmail.com

Maite Vanesa Artasánchez - maitevanesa@gmail.com

Pilar de León - piludeleon@gmail.com

Stefan Martchenko - stefanmg7@gmail.com


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Programa - Indice de Lecturas 1er. parcial




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19 mar. 2015

Fragmento de Tiempo de abrazar


 "El tren comenzó a rodar con lentitud. La vio sonreírse, inclinando la cabeza en la dulzura del gesto, alargando hacia él un brazo perezoso que ya no podía llegar.
 Rezongó la bocina del tren, temblando luego allá arriba, en la lejana bóveda de vidrio. Las portezuelas y las ventanas de los vagones se iban comprimiendo, cada vez más. Aparecieron las bruñidas cintas de las vías y dejó de ver a Virginia. Los dos grandes ojos rojizos del último vagón, achicándose como si tuvieran sueño. Otra vez la bocina, corta y angustiosa, triste de lejanía ya.
 Inmóvil con el sombrero en la mano, hipnotizado en los ojos sangrientos del tren. Sí, sí, sí; la cabeza sobre un hombro; brillando la sonrisa en los ojos, haciendo madurar las mejillas. Alargado oblicuamente hacia él un brazo en cuyo extremo colgaban curvados los dedos morenos. Aquel gesto y aquella sonrisa.
 Se puso el sombrero y caminó unos pasos en el andén sin trenes ni gentes. Seguía viendo la cabeza recostada en el hombro, la sonrisa tan dulce, el brazo hacia él... Aquella sonrisa y aquel gesto que habían quedado consigo, que nadie podría sacarle. Nadie, nadie. La sonrisa y el gesto suyos. Que ella hiciera lo que quisiera. Que ocurriera cualquier cosa. Cuantas veces lo deseara, él podría volver a tenerla; alargada hacia él en la sonrisa y el gesto. Dejándole la ternura de aquella sonrisa; el gesto de la mano. Nadie, pasara lo que pasara. Un extraño sentimiento de hostilidad hacia Virginia le endureció la cara. Ah, no; ya, ni ella misma podría quitarle la imagen llena de gracia de aquella muchacha, parada en el estribo del tren que se iba, sonriéndole a él, mirándolo a él, estirando hacia él la caricia de la mano.
 Se puso a caminar hacia la salida. PLATAFORMA N.º 2. Un tren que llegaba quién sabe de dónde... CABALLEROS, en letras esmaltadas, y un fresco murmullo de agua".



J.C. Onetti. Tiempo de abrazar. Fragmento del Capítulo IX.